La tecnología no sustituye al cirujano. Le permite operar con mayor precisión para ofrecer procedimientos menos invasivos y favorecer una mejor recuperación.
Uno de los mitos más comunes es pensar que el robot realiza la cirugía por sí mismo.
En realidad, todos los movimientos son controlados por el cirujano desde una consola especializada. El sistema únicamente traduce sus movimientos con una precisión extraordinaria.
No toma decisiones. No actúa por sí mismo. Es una extensión tecnológica que amplifica la capacidad del especialista.
El cirujano controla
cada movimiento.
Los movimientos son más precisos durante el procedimiento.
Las técnicas mínimamente invasivas ayudan a disminuir la pérdida de sangre en casos seleccionados.
Generalmente se requieren incisiones de menor tamaño que en la cirugía abierta.
Muchos pacientes experimentan menos molestias durante la recuperación.
Dependiendo del procedimiento y de cada paciente, la recuperación suele ser más ágil.
La visión tridimensional ampliada permite observar estructuras con gran detalle.
La cirugía robótica no reemplaza a otros tratamientos. Después de una valoración especializada se determina cuál es la mejor alternativa para cada caso.
La valoración especializada define la mejor opción para ti.
Prostatectomía radical por cáncer de próstata.
Nefrectomía parcial o radical.
Cistectomía y reconstrucción urinaria.
Procedimientos urológicos seleccionados.
Cada caso es diferente y el tratamiento siempre debe individualizarse.
La tecnología es una herramienta. La experiencia, el criterio médico y la planeación quirúrgica siguen siendo los factores más importantes para obtener buenos resultados.
"Un buen resultado no depende solo de la tecnología. Depende de quién la opera y de cómo se planifica cada procedimiento."
— Dr. Ulises Sánchez Aquino
Cada paciente necesita una valoración personalizada para elegir el tratamiento más adecuado.